lunes, 18 de junio de 2012

Me Cuidaré De No Buscar Lo Mío Propio pablo habla en filipenses Porque todos buscan lo suyo propio, no lo que es de Cristo Jesús.

Toda obra en la Tierra pertenece a Dios, no podemos hacer otra cosa que lo que Dios ha propuesto.
Pablo estaba muy claro de cómo debe caminar una iglesia, fue él quien se encargó de llevar el evangelio a los
gentiles. Enseñó lo que debe ser un cristiano gentil. Por eso es bueno estar claros sobre lo que es el evangelio.
Debemos ser firmes en lo que hemos aprendido y conocido. Si tambaleamos es porque no hay firmeza en lo
que se cree, entonces podemos ser movidos por una falsa doctrina o por lo que el mundo opina. Atendamos con
cuidado a lo que dice Pablo en Filipenses 2: 21 para que nos mantengamos firmes. Dice que todos buscan lo
suyo propio. Por eso, cuando en la iglesia se manifiesta en alguien el interés personal sobre el interés y
propósito de Dios, vendrán de esa persona cosas que molestan y harán daño en la iglesia. Entonces, el atalaya
cuando ve el mal venir lo dirá, porque si ese mal llega a la iglesia todos serían perjudicados.
Cuando uno es sensible a Dios puede sentir algo en su espíritu sobre lo que está a su alrededor. Mientras
más ciencia le viene, más conocimiento tendrá de lo que acontecerá, así que más sufrimientos y dolor recibe sin
que nadie diga nada. Es que se desarrolla el espíritu y se percibe mucho. Es agotador, fuerte porque se conoce
antes de que sucedan las cosas, se ven las consecuencias, por tal razón se sufre. Toda persona que es sensible
ya posee una facultad de sentir, es una inclinación de amor y compasión hacia el hombre, se manifiesta en uno
la ternura y se tiene la capacidad de ayudar. Contrario a esto, es cuando una persona es insensible. El
insensible se convierte en cruel, porque viendo la necesidad y la situación no hace nada. La insensibilidad es
ausencia temporal de alguna clase de sensación, por eso no hay una capacidad de reaccionar a lo que rodea.
 
Cuando el egoísmo está en alguna persona, ella no mira cuanto daño pueda hacer, se lleva todo de frente.
Por la falta de sensibilidad se apodera el egoísmo, que es el desmedido amor por sí mismo, manifestado en la
anteposición de los demás. Eso es lo que Pablo nos advierte aquí en Filipenses 2: 21. El egoísmo está detrás
de la puerta, no logramos verlo y se apodera del razonamiento, de la mente, del corazón y comienza todo
nuestro proceder de una forma egoísta. En la vida, muchas reacciones son de egoísmo por falta de sensibilidad
y eso es muy peligroso porque nos convertimos en ego-centristas, idólatras de uno mismo y por eso, en personas
ruines. Esto sucede cuando ha llegado toda insensibilidad. Dios nos creó individuales, nos escogió y puso lo
bueno en nuestro corazón, pero de momento todo cambia y en nuestra existencia ya solo hay una persona,
nosotros mismos, entonces se desarrolla el egoísmo. Entendamos que pertenecemos al mundo entero y por eso
tenemos que razonar. Cuando se comienza a buscar lo de uno solo es horrible lo que sucede.
Pablo decía que algunos de los que Dios había llamado se habían quedado en lo suyo propio, y ya no
cabía nadie más en su mundo. Cuidado, se vive para estar metidos solamente en nuestros intereses privados, así
es el ser humano. Cuando eso sucede, no podemos caminar y aligerar nuestros pasos porque se está pensando
solo en uno mismo. La razón para que llegue ese pie pesado es el egoísmo, la falta de sensibilidad. El mundo
gira alrededor de lo que es el egoísmo. Aprendamos del Maestro. Si alguien no era egoísta era el Señor Jesús,
en Él había sensibilidad. Él que se le acercaba con fe, de Él saldría virtud, por su inigualable sensibilidad.
Cuando podrá salir algo bueno de nosotros será cuando acabemos con el egoísmo. Y cuidado, mientras
más pasa el tiempo, más se endurecen las personas. ¿Cómo sabremos que somos personas con amor? Cuando
nos toque caminar la segunda milla y lo hagamos. Si nos quedamos metidos en nosotros mismos en los cuidos
de nuestras propias vidas, allí no habrá tiempo para lo que es de Cristo. Todo entonces, será para uno. No nos
quedemos metidos en nuestra actualidad y pequeño mundo de hogar, pues todo esto es tan vano. Eso nos
absorbe, nos toma y no hay para nadie más. ¿Cuándo hemos buscado el bien de alguien? Hay tantos intereses
privados en muchos cristianos, solamente se vive para uno. Que no sea así en ti, querido hermano.
Génesis 4:1 Caín y Abel sabían muy bien quién era Dios, porque Dios le hablaba a ellos literalmente.
Adán y Eva también conocían de cerca a Dios, porque Dios mismo los creó. Adán estuvo con Dios en el
Paraíso, en el Jardín del Edén. Lo que ellos vivieron, sus hijos también lo tuvieron que vivir y ver. Caín era
hermano de Abel. Fue un hombre insensible. Cuando el hombre se pone insensible lo hace contra Dios. Hubo
una actitud malévola que se tradujo en una mala acción, mató a su hermano. Dios está en el ser humano, está
pendiente de todo lo que pasa en la tierra. La sangre de Abel subió y llegó a Dios. Caín mató a su hermano por
envidia y por su egoísmo. Cuando el mal rebota para allá arriba, es de la peor forma que el hombre se le ocurre
tocar a Dios. El respeto es un deber, es algo que se alcanza. El respeto se debe el uno al otro. De una forma
insolente, debido a su insensibilidad, se apoderaron de Caín la envidia y el egoísmo para matar a su hermano.
Caín contestó con enfado a Dios. Ese es el peligro del egoísmo, porque se apodera para hacer daño a los demás.
Cuando uno pierde la sensibilidad se llena de ira contra todo. Jehová le pronunció a Caín el juicio. Dios
nunca más volvió a hablarle y de castigo le quitó la tierra. Mejor es darlo todo, perderlo todo a que se apodere
de nosotros el egoísmo y la insensibilidad. Pero, cada cual labra su propio camino. Cada hecho nuestro
marcará nuestro camino para bien o para mal. Seamos sensibles, amemos a los que nos rodean, sirvamos.
2 Reyes 8: 8-13 Con el egoísmo siempre se busca ganar para uno mismo. Pero, hay tiempos de detener
las cosas malas, de recapacitar, de arrepentirnos para que no nos alcance el mal. Cuando la crueldad es
descubierta se pierden los hogares, los hijos, etc. Algunos son tan egoístas que no quieren morir a tanto
engreimiento. El engreimiento es endiosarse. El engreído se enoja y todo lo controla, así es aquel que ha
perdido la sensibilidad y todo es para sí mismo sin ser capaz de sentir nada por otros. Son como Amán, quien
pensó que era solamente él al que el rey iba a honrar. Ester 6: 7,8 El egoísmo se antepone ante cualquier otra
persona. No menospreciemos a los demás, cuidémonos.
Proverbios 16:18, Marcos 10:37 El egoísmo y la falta de sensibilidad hacen que se busque siempre el
primero y el mejor lugar. Pero, el que lo hace debería estar pensando en lo inminente del quebrantamiento y la
caída que le viene. El egoísmo no deja ver y se lleva todo de frente. Que no sea así en tu vida. Aprendamos del
Maestro que lo dio todo por amor, personificando en sí mismo la sensibilidad. Amén

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